Mujeres construyendo confianza a través del diálogo
En tiempos cuando se necesita creer en la esperanza, 58 mujeres de distintas trayectorias y territorios respondieron al llamado del Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, reuniéndose en Santiago para participar en tres talleres simultáneos de diálogo, en colaboración con la Pontificia Universidad Católica de Chile, ICARE e INACAP.
Estos talleres son parte del trabajo que el Centro Nansen ha desarrollado en Chile desde el 2019, con el apoyo del gobierno de Noruega. Alfredo Zamudio, director de la misión en Chile del centro noruego, destaca la especial importancia de estos espacios: “Los talleres de diálogo sólo para mujeres son una oportunidad muy especial, donde además de conocer y practicar herramientas, también se crean nuevos lazos que permiten conocer realidades muy distintas".
Un espacio seguro para el aprendizaje y la conexión
Los talleres de diálogo del Centro Nansen tienen dos objetivos pedagógicos: conocer herramientas para el diálogo y tener la experiencia de dialogar. Ambos objetivos se logran de forma muy convincente, ya que ha permitido la construcción y el fortalecimiento de redes de apoyo entre mujeres muy comprometidas con la transformación social.
Un ejemplo del impacto de estos talleres, lo explica Verónica Gutiérrez, profesional a cargo de Género en el Sense de la Región Metropolitana, destacando la profundidad del encuentro: “La experiencia fue inesperadamente maravillosa, desde la recepción, la calidez, el espacio para hablar, generar un espacio seguro en tiempo real, cosa que yo no creía posible. Tantas mujeres maravillosas, que vamos a seguir conectadas, que es lo más bello de todo, y las herramientas que nos van a servir en todos los espacios”.
Esta sensación de seguridad y confianza también es destacada por Elisa Giustinianovich, integrante de la Coordinadora Feminista de Punta Arenas y socia de la Cooperativa Rosas Silvestres, quien valora especialmente el uso práctico de los aprendizajes del taller: “Adquirimos una batería de herramientas, de metodologías, que son tremendamente útiles para abrir caminos en base al diálogo, para poder resolver conflictos, que muchas veces traen graves problemas dentro de los espacios organizados. Me voy con la responsabilidad de compartir estos conocimientos y, por otra parte, muy feliz con lo que vivenciamos estos dos días, el generar un espacio cuidado, un espacio seguro, para trabajar desde la confianza”.
Transformación personal y colectiva
Más allá de las metodologías, el taller también fue un lugar para reflexiones, siendo un espacio valioso para detenerse, mirar hacia adentro y conectar con las otras participantes, desde sus distintas vidas y experiencias.
Las mujeres que participan en estos talleres valoran que el impacto emocional y humano de los talleres es profundo. Así lo explica la psicóloga Maria Francisca Brito: “Para mí el taller fue una posibilidad de hacer una pausa, de regalarme un tiempo para mí, para mi crecimiento. Ahora he conocido un grupo de mujeres preciosas, con historias diversas, donde me desafían no tan solo como persona a seguir en esta búsqueda, sino que también estar al servicio de otros y otras. Estos espacios necesitan la humanidad hoy, una pausa, una oportunidad de mirarnos a los ojos, de conectarnos, encontrar afecto e iniciar nuevamente. Gracias por estas iniciativas que sin duda contribuyen a la paz”.
Otras participantes resaltaron la importancia de la diversidad social y cultural. La periodista Dayne Rosales, dice: “Este taller es una gran herramienta, no solo para potenciar el diálogo dentro de los espacios y entornos que ocupamos, sino que es una gran experiencia con otras personas, conectar con sus historias que son valiosas. Conectar con un grupo tan diverso, tan multicultural, eso es realmente enriquecedor. Es una experiencia muy nutritiva a nivel personal y profesional. Ahora el desafío es abrir espacios de diálogo en donde seamos capaces de construir colaboración y confianza”.
El diálogo como herramienta de transformación
A la fecha, el centro ha desarrollado 136 talleres de diálogo en Chile, en colaboración con 25 instituciones, entre universidades, instituciones del Estado y privadas y más de 2.400 participantes.
Varios de estos encuentros han sido especialmente diseñados para mujeres, reconociendo la relevancia de sus voces y experiencias para impulsar cambios profundos en contextos de conflicto y desconfianza social. Estos aprendizajes también se multiplican en lo cotidiano. “Me voy con mucha experiencia y mucha expectativa de poder generar un cambio, enseñarles a mis hijos que el diálogo es la mejor herramienta para poder cambiar el mundo y generar paz. Me voy con el corazón llenito y con toda esta energía a replicarlo a los barrios, los territorios, mi trabajo y en el diario vivir de mi casa y entorno”, recalca Vanessa Herrera, quien es parte de la Asociación Nacional de Funcionarios del Consejo de Defensa del Estado.
En contextos marcados por la desconfianza y la fragmentación social, estos espacios reconocen y potencian el papel fundamental de las mujeres en la transformación de conflictos, en la construcción de confianza y en la creación de nuevos caminos de entendimiento mutuo. “No se trata únicamente de generar conversaciones, sino de reconocer que sus experiencias, perspectivas y liderazgo son esenciales para avanzar hacia sociedades más justas y resilientes”, señala Alfredo Zamudio. “En tiempos complejos, estos talleres son lugares donde se refuerza la esperanza”.

En tiempos cuando se necesita creer en la esperanza, 58 mujeres de distintas trayectorias y territorios respondieron al llamado del Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, reuniéndose en Santiago para participar en tres talleres simultáneos de diálogo, en colaboración con la Pontificia Universidad Católica de Chile, ICARE e INACAP.
Estos talleres son parte del trabajo que el Centro Nansen ha desarrollado en Chile desde el 2019, con el apoyo del gobierno de Noruega. Alfredo Zamudio, director de la misión en Chile del centro noruego, destaca la especial importancia de estos espacios: “Los talleres de diálogo sólo para mujeres son una oportunidad muy especial, donde además de conocer y practicar herramientas, también se crean nuevos lazos que permiten conocer realidades muy distintas".
Un espacio seguro para el aprendizaje y la conexión
Los talleres de diálogo del Centro Nansen tienen dos objetivos pedagógicos: conocer herramientas para el diálogo y tener la experiencia de dialogar. Ambos objetivos se logran de forma muy convincente, ya que ha permitido la construcción y el fortalecimiento de redes de apoyo entre mujeres muy comprometidas con la transformación social.
Un ejemplo del impacto de estos talleres, lo explica Verónica Gutiérrez, profesional a cargo de Género en el Sense de la Región Metropolitana, destacando la profundidad del encuentro: “La experiencia fue inesperadamente maravillosa, desde la recepción, la calidez, el espacio para hablar, generar un espacio seguro en tiempo real, cosa que yo no creía posible. Tantas mujeres maravillosas, que vamos a seguir conectadas, que es lo más bello de todo, y las herramientas que nos van a servir en todos los espacios”.
Esta sensación de seguridad y confianza también es destacada por Elisa Giustinianovich, integrante de la Coordinadora Feminista de Punta Arenas y socia de la Cooperativa Rosas Silvestres, quien valora especialmente el uso práctico de los aprendizajes del taller: “Adquirimos una batería de herramientas, de metodologías, que son tremendamente útiles para abrir caminos en base al diálogo, para poder resolver conflictos, que muchas veces traen graves problemas dentro de los espacios organizados. Me voy con la responsabilidad de compartir estos conocimientos y, por otra parte, muy feliz con lo que vivenciamos estos dos días, el generar un espacio cuidado, un espacio seguro, para trabajar desde la confianza”.
Transformación personal y colectiva
Más allá de las metodologías, el taller también fue un lugar para reflexiones, siendo un espacio valioso para detenerse, mirar hacia adentro y conectar con las otras participantes, desde sus distintas vidas y experiencias.
Las mujeres que participan en estos talleres valoran que el impacto emocional y humano de los talleres es profundo. Así lo explica la psicóloga Maria Francisca Brito: “Para mí el taller fue una posibilidad de hacer una pausa, de regalarme un tiempo para mí, para mi crecimiento. Ahora he conocido un grupo de mujeres preciosas, con historias diversas, donde me desafían no tan solo como persona a seguir en esta búsqueda, sino que también estar al servicio de otros y otras. Estos espacios necesitan la humanidad hoy, una pausa, una oportunidad de mirarnos a los ojos, de conectarnos, encontrar afecto e iniciar nuevamente. Gracias por estas iniciativas que sin duda contribuyen a la paz”.
Otras participantes resaltaron la importancia de la diversidad social y cultural. La periodista Dayne Rosales, dice: “Este taller es una gran herramienta, no solo para potenciar el diálogo dentro de los espacios y entornos que ocupamos, sino que es una gran experiencia con otras personas, conectar con sus historias que son valiosas. Conectar con un grupo tan diverso, tan multicultural, eso es realmente enriquecedor. Es una experiencia muy nutritiva a nivel personal y profesional. Ahora el desafío es abrir espacios de diálogo en donde seamos capaces de construir colaboración y confianza”.
El diálogo como herramienta de transformación
A la fecha, el centro ha desarrollado 136 talleres de diálogo en Chile, en colaboración con 25 instituciones, entre universidades, instituciones del Estado y privadas y más de 2.400 participantes.
Varios de estos encuentros han sido especialmente diseñados para mujeres, reconociendo la relevancia de sus voces y experiencias para impulsar cambios profundos en contextos de conflicto y desconfianza social. Estos aprendizajes también se multiplican en lo cotidiano. “Me voy con mucha experiencia y mucha expectativa de poder generar un cambio, enseñarles a mis hijos que el diálogo es la mejor herramienta para poder cambiar el mundo y generar paz. Me voy con el corazón llenito y con toda esta energía a replicarlo a los barrios, los territorios, mi trabajo y en el diario vivir de mi casa y entorno”, recalca Vanessa Herrera, quien es parte de la Asociación Nacional de Funcionarios del Consejo de Defensa del Estado.
En contextos marcados por la desconfianza y la fragmentación social, estos espacios reconocen y potencian el papel fundamental de las mujeres en la transformación de conflictos, en la construcción de confianza y en la creación de nuevos caminos de entendimiento mutuo. “No se trata únicamente de generar conversaciones, sino de reconocer que sus experiencias, perspectivas y liderazgo son esenciales para avanzar hacia sociedades más justas y resilientes”, señala Alfredo Zamudio. “En tiempos complejos, estos talleres son lugares donde se refuerza la esperanza”.