Volver a las aulas después de los 60: La valentía de reinventarse con la Beca Dorada de INACAP

El paso del tiempo y la jubilación solían ser sinónimos de descanso y de cerrar ciclos laborales. Sin embargo, hoy existe una nueva generación de adultos mayores que está desafiando este paradigma. Con decisión y valentía, demuestran que nunca es tarde para aprender, emprender y cambiar de rumbo.
Estudiantes mayores de 60 años asisten a clases con Beca Dorada en INACAP
Área:
Admisión y Comunicaciones
Sede:
Los Ángeles

Estudiantes mayores de 60 años asisten a clases con Beca Dorada en INACAP

El paso del tiempo y la jubilación solían ser sinónimos de descanso y de cerrar ciclos laborales. Sin embargo, hoy existe una nueva generación de adultos mayores que está desafiando este paradigma. Con decisión y valentía, demuestran que nunca es tarde para aprender, emprender y cambiar de rumbo. Este es el caso de Olivia Meza y César Giliberto, dos estudiantes que, pasados los 60 años, decidieron volver a las aulas impulsados por sus ganas de mantenerse activos y apoyados por la Beca Dorada de INACAP.

La chispa de la innovación no tiene edad

A sus 60 años, Olivia Patricia Meza Castillo decidió salir de su zona de confort para matricularse en la carrera de Técnico en Energías Renovables. Lejos de conformarse con la rutina, su motivación nació de la curiosidad por la innovación, el deseo de aportar soluciones a las crisis energéticas y la meta de expandir la empresa familiar de electricidad y refrigeración.

Volver a estudiar no ha estado libre de desafíos. Olivia ha tenido que enfrentarse a nuevas tecnologías, aprendiendo a usar softwares como AutoCAD o GeoGebra para sus clases de álgebra. Además, tuvo que derribar barreras generacionales en el aula. "De repente veo que los jóvenes me miran extrañados y me dicen 'tía'. Yo les digo: 'por favor, no tengo sobrinos acá, soy una compañera más y puedo tanto como ustedes'", relata con firmeza.

Para ella, la clave está en no estancarse. "Creo que uno nunca termina de crecer. La edad es un número, pero las capacidades las podemos tener igual para aprender y emprender", reflexiona Olivia, quien hoy proyecta su primer trabajo instalando paneles solares en un sector rural sin acceso a electricidad.

Un giro radical hacia la independencia

En la sede de Los Ángeles, César Octavio Giliberto, de 67 años, protagoniza otra historia de reinvención. Tras toda una vida laboral dedicada a la informática, el análisis de sistemas y la administración, su retiro lo impulsó a buscar un camino distinto. Hoy estudia Técnico en Electricidad Industrial.

"Las empresas suelen no contratar a esta edad, y pensé en algo que me diera la posibilidad de trabajar de forma independiente", explica César. Para él, dejar el trabajo de oficina por una labor más activa fue un paso natural gracias a su experiencia adaptándose a diferentes rubros durante su juventud.

Lejos de sentirse intimidado por el entorno académico, César valora la diversidad del aula y el hecho de compartir este proceso educativo en la misma institución donde su hija menor estudia jornada diurna. Su visión sobre esta etapa de la vida es clara: "Mucha gente piensa que después de los 60 o 65 años ya no hay oportunidad. Yo creo que la edad no es un impedimento, sino una oportunidad para reinventarse, buscar otras actividades que permitan seguir trabajando y que den más satisfacción".

El puente hacia la nueva etapa: La Beca Dorada

Tanto Olivia como César coinciden en que este salto no habría sido igual sin el respaldo de la institución. Ambos son beneficiarios de la Beca Dorada de INACAP, una iniciativa pionera que busca abrir las puertas de la educación superior a las personas mayores.

Más allá del beneficio económico, los dos estudiantes destacan el modelo de acompañamiento de la institución. Las tutorías, las ayudantías y la disposición de los profesores han sido fundamentales para que la brecha tecnológica y de años sin estudiar no sea un obstáculo insuperable. "Yo creo que INACAP ha sido un pionero en esto, no he visto este tipo de becas en otras instituciones y creo que sienta un muy buen precedente", destaca César Giliberto.

La historia de ambos es un llamado a la acción para su generación. Como bien resume César en su mensaje a quienes aún dudan en dar el paso: "No hay que tener miedo a fracasar o a no ser capaz. Las cosas pueden costar más o menos, pero si se le pone el suficiente interés y dedicación, se van a lograr".

INACAP Sede Los Ángeles, marzo de 2026

El paso del tiempo y la jubilación solían ser sinónimos de descanso y de cerrar ciclos laborales. Sin embargo, hoy existe una nueva generación de adultos mayores que está desafiando este paradigma. Con decisión y valentía, demuestran que nunca es tarde para aprender, emprender y cambiar de rumbo. Este es el caso de Olivia Meza y César Giliberto, dos estudiantes que, pasados los 60 años, decidieron volver a las aulas impulsados por sus ganas de mantenerse activos y apoyados por la Beca Dorada de INACAP.

La chispa de la innovación no tiene edad

A sus 60 años, Olivia Patricia Meza Castillo decidió salir de su zona de confort para matricularse en la carrera de Técnico en Energías Renovables. Lejos de conformarse con la rutina, su motivación nació de la curiosidad por la innovación, el deseo de aportar soluciones a las crisis energéticas y la meta de expandir la empresa familiar de electricidad y refrigeración.

Volver a estudiar no ha estado libre de desafíos. Olivia ha tenido que enfrentarse a nuevas tecnologías, aprendiendo a usar softwares como AutoCAD o GeoGebra para sus clases de álgebra. Además, tuvo que derribar barreras generacionales en el aula. "De repente veo que los jóvenes me miran extrañados y me dicen 'tía'. Yo les digo: 'por favor, no tengo sobrinos acá, soy una compañera más y puedo tanto como ustedes'", relata con firmeza.

Para ella, la clave está en no estancarse. "Creo que uno nunca termina de crecer. La edad es un número, pero las capacidades las podemos tener igual para aprender y emprender", reflexiona Olivia, quien hoy proyecta su primer trabajo instalando paneles solares en un sector rural sin acceso a electricidad.

Un giro radical hacia la independencia

En la sede de Los Ángeles, César Octavio Giliberto, de 67 años, protagoniza otra historia de reinvención. Tras toda una vida laboral dedicada a la informática, el análisis de sistemas y la administración, su retiro lo impulsó a buscar un camino distinto. Hoy estudia Técnico en Electricidad Industrial.

"Las empresas suelen no contratar a esta edad, y pensé en algo que me diera la posibilidad de trabajar de forma independiente", explica César. Para él, dejar el trabajo de oficina por una labor más activa fue un paso natural gracias a su experiencia adaptándose a diferentes rubros durante su juventud.

Lejos de sentirse intimidado por el entorno académico, César valora la diversidad del aula y el hecho de compartir este proceso educativo en la misma institución donde su hija menor estudia jornada diurna. Su visión sobre esta etapa de la vida es clara: "Mucha gente piensa que después de los 60 o 65 años ya no hay oportunidad. Yo creo que la edad no es un impedimento, sino una oportunidad para reinventarse, buscar otras actividades que permitan seguir trabajando y que den más satisfacción".

El puente hacia la nueva etapa: La Beca Dorada

Tanto Olivia como César coinciden en que este salto no habría sido igual sin el respaldo de la institución. Ambos son beneficiarios de la Beca Dorada de INACAP, una iniciativa pionera que busca abrir las puertas de la educación superior a las personas mayores.

Más allá del beneficio económico, los dos estudiantes destacan el modelo de acompañamiento de la institución. Las tutorías, las ayudantías y la disposición de los profesores han sido fundamentales para que la brecha tecnológica y de años sin estudiar no sea un obstáculo insuperable. "Yo creo que INACAP ha sido un pionero en esto, no he visto este tipo de becas en otras instituciones y creo que sienta un muy buen precedente", destaca César Giliberto.

La historia de ambos es un llamado a la acción para su generación. Como bien resume César en su mensaje a quienes aún dudan en dar el paso: "No hay que tener miedo a fracasar o a no ser capaz. Las cosas pueden costar más o menos, pero si se le pone el suficiente interés y dedicación, se van a lograr".