Tutorías Estudiantiles como Mecanismo de Apoyo a la Progresión Académica
El concepto de tutoría posee una extensa tradición en el ámbito educativo, tanto formal como informal (González-Palacios & Avelino-Rubio, 2016). A nivel internacional, durante las últimas dos décadas, ha sido objeto de múltiples investigaciones, y su definición ha variado según el contexto institucional en que se aplica. No obstante, existe consenso en que la tutoría se basa en una relación interpersonal entre tutor y tutorado, con el objetivo de contribuir al desarrollo personal y académico del estudiante. Según Gonzalez-Palacios y Avelino-Rubio (2016) esta actividad debe ser consciente, intencionada y metódica, y es responsabilidad no solo de quienes la ejercen directamente, sino también de las instituciones que la promueven.
Autores: Jessica Jaque Valenzuela, Asesora de Efectividad de la Calidad del Proceso Formativo, Dirección de progresión académica, Vicerrectoría Académica e Innovación.

En el contexto de INACAP, la Tutoría Estudiantil se concibe como un proceso de acompañamiento continuo durante el proceso formativo, realizado por docentes preparados para cumplir dicha función. Este proceso tiene como propósito facilitar la inserción activa y autogestionada de los estudiantes en la educación superior, apoyando su progresión académica y reduciendo los riesgos de deserción, mediante orientación en la toma de decisiones y resolución de dificultades (Manual del Tutor, 2024).
Uno de los desafíos que presenta la institución y los equipos de tutores es la identificación temprana de estudiantes en riesgo de abandono. Según Álvarez y López (2017), la deserción académica es un fenómeno multifactorial, determinado por causas personales, académicas, socioeconómicas e institucionales (Parrino, 2014).
En esta línea, los aportes de Tinto (Díaz, 2008; Fonseca y García, 2016) recalcan que la permanencia del estudiante está fuertemente influida por su integración académica y social en la institución. Factores como el rendimiento académico, la participación en actividades extracurriculares y el establecimiento de vínculos con la comunidad educativa inciden significativamente en su continuidad formativa.
Díaz (2028), propone un modelo explicativo de la deserción/permanencia en donde ambas son el resultado de variables psicológicas según el grado de motivación que poseen los estudiantes; por otro lado, asume que influyen distintas características individuales, familiares, preuniversitarias, e institucionales, así como las expectativas laborales. Estas características actúan en forma permanente sobre el estudiante, sometiéndolo a una tensión constante entre estos factores, manteniendo así un equilibrio en la intención de permanecer en la carrera. Es así como, cuando se rompe este equilibrio, el estudiante abandona la carrera o la universidad o la educación terciaria (Díaz, 2008).
El Sistema de Alerta Temprana: Identificación y Prevención
Con el objetivo de anticiparse a los escenarios mencionados anteriormente, INACAP desarrolló en 2014 el Sistema de Alerta Temprana (SAT) con la participación de distintas unidades que contribuyeron a la elaboración de variables e indicadores que impactan en el abandono de estudiantes. Este sistema utilizaba un modelo predictivo que estimaba la probabilidad de deserción durante el primer mes del semestre, en base a variables de entrada (como notas de enseñanza media, puntajes PSU, situación socioeconómica, entre otras).
La información obtenida permite focalizar esfuerzos en los estudiantes con mayor probabilidad de abandono, integrándolos en programas de apoyo a la progresión. A partir del 2020, y en sintonía con el Modelo Integrado de Progresión Académica (MIAPA), el sistema fue optimizado mediante un trabajo interáreas que incluyó a la Dirección de Procesos Académicos (DPA), Dirección de Análisis Institucional (DAI), Dirección de Docencia y Aprendizaje (DDA) y la Gerencia de Sistemas y Tecnologías (GST) para dar respuesta a los desafíos institucionales y las características que los estudiantes. Este proceso de mejora continua fortaleció la capacidad predictiva del sistema, permitiendo una identificación más precisa y oportuna gracias a la introducción de nuevas variables. Entre las variables consideradas para esta predicción se encuentran variables de entrada como, por ejemplo, sexo, tipo de colegio de procedencia, tipo de enseñanza del colegio de procedencia, número de postulaciones y existencia de fiador, entre otras, y variables de permanencia como asistencia, notas, resultados de evaluación diagnóstica, zona geográfica de la Sede matriculado, morosidad y beneficios estudiantiles. La combinación de estas variables permite construir un indicador robusto de deserción, clave para la gestión de tutorías y las derivaciones a otros programas de apoyo.
Tutorías Estudiantiles: Implementación y Funciones
Las tutorías estudiantiles constituyen el mecanismo más relevante del Modelo Integrado de Progresión en INACAP. Su objetivo principal es realizar un acompañamiento personalizado y sistemático a estudiantes con alta probabilidad de deserción, mediante un proceso de entrevistas y derivación a apoyos específicos, ya sean de índole académico o psicosocial (Manual del Tutor, 2024)).
El proceso, liderado por el Coordinador de Progresión Académica e implementado por el equipo de tutores de Sede, cuenta con un primer hito: la entrevista inicial, cuyo propósito es identificar aquellos aspectos críticos que intervienen en la progresión del estudiante (económicos, psico-sociales, académicos, vocacionales e institucionales) para así acompañar, facilitar un proceso formativo activo y derivar a otras instancias de apoyo, si corresponde.
Un segundo hito es entrevista de seguimiento, para efectos de determinar el estado de compromiso académico del estudiante según el avance del semestre, realizar seguimiento al estado de una derivación, si procede, e indagar en sus resultados académicos.
Por último, al finalizar el semestre el tercer hito es la entrevista de cierre, donde el tutor debe generar un espacio de reflexión con el estudiante sobre su desarrollo académico durante el semestre cursado. Para el caso en que haya existido una derivación, el tutor indaga con el estudiante y determinan en conjunto el estado final de la derivación y sus resultados.
El tutor es un actor de gran relevancia, dado que cumple una función articuladora para apoyar el desarrollo de habilidades académicas, fomenta la autogestión del aprendizaje y realiza seguimiento constante, focalizando a los estudiantes que presentan una mayor probabilidad de deserción y abarcando al 70% de estudiantes asignados. Si bien todos los estudiantes nuevos en INACAP tienen un tutor asignado, se identifican distintos grupos de estudiantes a gestionar para llegar de manera oportuna a los más prioritarios. A su vez, responde a consultas generales de estudiantes de cursos superiores, brindándoles orientación y contención en su tránsito por la educación superior.
El trabajo del tutor se apoya en la Plataforma de Atención de Alumnos (PAAL), herramienta institucional que permite tener un panorama general sobre el comportamiento académico del estudiante para realizar entrevistas más eficaces y orientadas a sus necesidades académicas. En esta plataforma se deja registro, se realiza monitoreo de las acciones realizadas en cada tutoría, asegurando trazabilidad y seguimiento efectivo de cada caso, en conformidad con los lineamientos institucionales. Con la información registrada se realiza evaluaciones de proceso y de impacto para mejorar el mecanismo y tomar decisiones con información veraz y oportuna.
Es así como las Tutorías estudiantiles, enmarcadas en el Modelo Integral de Progresión Académica (MIAPA), se consolidan como un mecanismo clave para el acompañamiento integral del estudiante. Su articulación con el Sistema de Alerta Temprana y el uso de herramientas institucionales como la Plataforma de Atención de Alumnos (PAAL) permiten intervenir de forma temprana en situaciones de riesgo, promoviendo una experiencia educativa significativa y sostenida.
Los resultados del proceso respaldan y evidencian el impacto positivo de la estrategia de tutorías estudiantiles. Durante 2024, la tasa de cobertura alcanzó el 92,3% de los estudiantes priorizados, lo que refleja una implementación eficiente y sostenida en el tiempo. En paralelo, la Encuesta de Satisfacción Estudiantil registró un 84% de aprobación en la dimensión Tutorías, lo que da cuenta de una alta valoración por parte del estudiantado respecto del acompañamiento recibido.
De forma aún más relevante, la evaluación de impacto desarrollada por la Dirección de Efectividad del Desarrollo Institucional evidencia que aquellos estudiantes que pasan por el proceso de tutoría tiene una probabilidad mayor de retenerse. Es decir, un estudiante tutorado presenta una probabilidad de retenerse mayor de 13,1 puntos porcentuales (2023) que un estudiante no tutorado. Este mecanismo se ha ido evaluado desde el 2017, donde se evidencia un aumento significativo del impacto que presentan las tutorías en la retención de 1° año, pasando de 3,3 puntos porcentuales en 2017 a 13,1 puntos en 2023, lo que representa un incremento de 9,8 puntos porcentuales de impacto. Estos hallazgos permiten inferir un efecto sostenido y positivo, consolidando a las tutorías como un mecanismo eficaz de apoyo académico y prevención de la deserción (Informe de Autoevaluación Institucional, 2024).
Este mecanismo no puede por sí solo abordar la totalidad de los factores que inciden en la deserción, muchos de los cuales responden a determinantes estructurales, socioeconómicos o personales que exceden el ámbito de acción de la tutoría. Por lo tanto, es necesario reconocer con claridad los alcances del programa de tutorías estudiantiles, su impacto significativo en las dimensiones que es capaz de intervenir: orientación, acompañar, derivación oportuna y seguimiento académico. Así también, sus resultados obtenidos histórica y sostenidamente son positivos, y se ha consolidado como una estrategia eficaz para el acompañamiento y la retención.
Es importante recalcar que las tutorías son una estrategia que forma parte de un modelo integrado de apoyo a la progresión de INACAP, es que ha evolucionado sostenidamente durante más de una década. Esta trayectoria ha permitido su maduración, fortalecimiento y estandarización.
En este escenario, el desafío no radica únicamente en innovar, sino en sostener una evaluación crítica y propositiva del programa, que permita potenciar su articulación con otras estrategias institucionales de apoyo, tales como el Programa de Bienestar Estudiantil, acompañamiento psicoeducativo o desarrollo de habilidades transversales. Fortalecer esta interconexión podría ampliar su capacidad de respuesta ante la complejidad del fenómeno de la deserción, promoviendo trayectorias educativas más sostenidas, inclusivas y significativas.
Álvarez, P. & López, V. (2027). Estudios Sobre Deserción Académica y Medidas Orientadoras de Prevención en la Universidad de la Laguna. Universidad de La Laguna. Departamento de Didáctica e Investigación Educativa. Grupo Universitario de Formación y Orientación Integrada (GUFOI). España.
Conversaciones con ChatGPT (versión GPT-4). Disponible en chatgpt.com
Díaz, C. (2008). Modelo conceptual para la deserción estudiantil chilena. Estudios Pedagógicos, 34(2), 65–86.
Fonseca, G., & García, F. (2016). Permanencia y abandono de estudios en estudiantes universitarios: un análisis desde la teoría organizacional. Revista de la Educación Superior 45(179), 25-39.
González-Palacios, A., & Avelino-Rubio, I. (2016). Tutoría: una revisión conceptual. Revista de Educación y Desarrollo, 57 - 68.
Informe de Autoevaluación Institucional (2024).
Manual del Tutor: Sistema de Apoyo a la Progresión Académica, INACAP. (2024). Manual del Tutor versión 6.0 marzo 2024.
Modelo Integrado de Apoyo a la Progresión Académica – INACAP. (2023) Versión 1.0.
Parrino, M. (2014). Factores intervinientes en el fenómeno de la deserción universitaria. Revista Argentina de Educación Superior (8), 36-61.